Un smartphone es un dispositivo electrónico delicado, con componentes minúsculos como amplificadores y microprocesadores. Al igual que cualquier equipo electrónico, debe resguardarse del calor y frío extremos, y especialmente de la humedad. La mayoría hemos aprendido por experiencia que la exposición al agua corroe sus partes internas, un daño irreversible que no repara ningún técnico.
La corrosión no solo surge de inmersiones accidentales, como dejarlo en el bolsillo al nadar o que un niño lo moje. Incluso manipularlo con manos húmedas puede causarla. Si se moja, nunca lo enciendas hasta que esté completamente seco; esto podría salvarlo, aunque no es garantía. Existen fundas impermeables diseñadas para protegerlo, pero en condiciones de alta humedad y descuido, su efectividad es limitada.
Otra amenaza son las temperaturas extremas. El calor intenso, como dejarlo en el salpicadero del auto bajo el sol, daña componentes y batería. El frío extremo puede congelar temporalmente la pantalla, que se recupera al volver a temperatura ambiente.