La tecnología fundamental detrás de los relojes Indiglo es la electroluminiscencia, un proceso que convierte directamente la electricidad en luz de manera altamente eficiente.
A diferencia de una bombilla incandescente, donde la electricidad genera calor que luego produce luz, la electroluminiscencia omite el calor para una conversión directa y más efectiva.
Un ejemplo cotidiano de electroluminiscencia es la luz de neón: un alto voltaje energiza los electrones en los átomos de neón, y al desenergizarse, emiten fotones de luz.
En un reloj Indiglo, un panel ultrafino utiliza alto voltaje para excitar átomos de fósforo que generan luz. Según la patente de Timex, este panel consiste en una capa delgada de vidrio o plástico recubierta con un conductor transparente, una fina capa de fósforo, un plástico aislante y un segundo electrodo. Básicamente, es un capacitor con fósforo en medio. Al aplicar 100-200 voltios de corriente alterna (CA), el fósforo emite fotones.
Generar este alto voltaje en un reloj de pulsera es un desafío, ya que solo cuenta con una batería de 1,5 voltios. Timex resuelve esto con un transformador 1:100: un transistor carga y descarga la bobina primaria, elevando la bobina secundaria a unos 150 voltios.
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