Es común observar patrones iridiscentes, similares a un arcoíris, en la superficie de un CD, en pompas de jabón o en una fina película de aceite sobre agua. Estos efectos se deben a la interferencia constructiva y destructiva de la luz en películas delgadas.
Considera una película delgada de aceite flotando sobre agua. Cuando la luz blanca incide sobre ella, la mayor parte la atraviesa, pero parte se refleja en las interfaces superior e inferior. Similar a ver tu reflejo en una ventana: gran parte de la luz pasa, pero algo se refleja hacia ti.
En la figura, el rayo entrante llega desde arriba a la izquierda. Parte atraviesa la película (A), parte se refleja en la capa superior (B) y parte en la inferior (C). La luz reflejada en la capa superior recorre una distancia ligeramente menor que la de la capa inferior.
Si el espesor de la película es comparable a la longitud de onda de la luz visible (violeta: ~400 nm o 4.000 Å; roja: ~760 nm o 7.600 Å), se produce interferencia. La luz blanca compone todos los colores del espectro.
Para un grosor específico, las ondas de luz roja reflejadas de ambas capas se alinean perfectamente (interferencia constructiva), duplicando la intensidad roja visible.
O bien, se desfasan 180° y se cancelan mutuamente (interferencia destructiva).
En un CD, la superficie reflectante intensifica los colores. El ángulo de observación determina los colores vistos, ya que altera la diferencia de camino óptico. (Consulta Cómo funcionan los CDs para detalles sobre su estructura).