Los chips RFID pueden ayudarte a localizar tus calcetines perdidos (¡y también a rastrear a los niños que faltan a clases!). Con solo cinco semanas hasta las vacaciones de verano, los días escolares se alargaban interminablemente y los uniformes parecían más restrictivos que nunca. Callie, una estudiante de último año de secundaria, no pudo resistirlo más. Ese jueves por la tarde, con historia y cálculo acechando en el horizonte, decidió saltarse la clase. No era la primera vez que veía una película a media tarde, pero sí la primera en que los funcionarios escolares supieron con certeza que no estaba en el campus.
Esto fue posible porque el uniforme de Callie incorporaba un chip de identificación por radiofrecuencia (RFID) incrustado bajo la insignia bordada. Esta tecnología, similar a la implementada en dos escuelas de San Antonio, Texas, permite rastrear los movimientos de los estudiantes en el campus, garantizando un recuento preciso que optimiza la financiación escolar y alerta sobre ausencias [fuente: Hadlock].
La RFID utiliza ondas de radio para identificar automáticamente. Por ejemplo, un chip RFID asocia un número de serie único con una persona u objeto, transmitiendo su ubicación mediante ondas electromagnéticas. Introducida en la década de 1970, se ha popularizado gracias a la reducción de costos [fuente: RFID Journal].
Los chips RFID rastrean desde paquetes y personas hasta ganado. Ahora, una empresa de ropa los integra en calcetines para resolver el eterno problema de los pares desaparecidos, aunque a un costo superior a 100 dólares [fuente: Flacy]. Al añadir una etiqueta RFID, puedes localizar su posición exacta, ya sea en un cajón o escondidos bajo la cama.
Estos calcetines inteligentes envían señales vía Bluetooth a una app en tu smartphone. La aplicación empareja calcetines correctamente, informa sobre lavados, fecha de fabricación y alerta cuando es hora de reemplazarlos [fuente: Flacy].
Aunque más caros que los convencionales, ofrecen la ventaja de pares perfectos y tiempo extra para buscar otras cosas perdidas, como las llaves del coche.