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¿Qué es el yo cuantificado? La revolución del automonitoreo personal con tecnología

¿Qué es el yo cuantificado? La revolución del automonitoreo personal con tecnología Los asistentes visitan el stand de Fitbit en el CES Internacional 2014, en el Centro de Convenciones de Las Vegas. Fitbit fabrica dispositivos para controlar patrones de sueño, ingesta calórica y niveles de actividad.

"Esto sobre todo: sé fiel a ti mismo, y debe seguir, como la noche al día, que no puedes ser falso con ningún hombre". — William Shakespeare, Hamlet

El bardo no exageraba al escribir esta línea en su tragedia clásica sobre traición, incesto y codicia. Existen estanterías llenas de libros de autoayuda, guías de meditación y un ejército de psicoterapeutas dedicados a ayudar a las personas a comprender su mente. Sin embargo, no puedes ser fiel a ti mismo sin conocer quién eres.

"¡Qué pieza de trabajo es un hombre!", exclama Hamlet en uno de los pasajes más psicoanalíticos de la obra. Cuatro siglos después, los avances tecnológicos permiten examinar nuestra propia complejidad. Esta es la era del yo cuantificado, un movimiento de monitoreo personal que transforma nuestra forma de vivir.

La tecnología moderna ofrece profundidad y variedad de datos con solo unos toques, deslizamientos o comandos de voz. ¿Quieres identificar una canción en tu cafetería? Hay una app. ¿Perdido en el desierto? Siri te guía de vuelta.

¿Y si existiera una app solo para ti? El yo cuantificado propone usar la tecnología para monitorear sueño, hábitos laborales, ejercicio, estados de ánimo, actividad sexual, finanzas, dieta y más. A través de esta "vida en unidades de datos", los cuantificadores logran objetivos como bajar de peso o optimizar tareas diarias. Para algunos, los datos son tanto el medio como el fin, revelando aspectos desconocidos de uno mismo [fuente: Wolf].

Cómo (¿y por qué?) cuantificarse

Popularizado por Gary Wolf y Kevin Kelly (cofundador de Wired), el yo cuantificado engloba formas de rastrear la vida diaria con herramientas accesibles y precisas. Ya sea para metas específicas o un autoconocimiento profundo "a través de números", hay dispositivos para ejercicio, sueño, frecuencia cardíaca, glucosa y saturación de oxígeno [fuentes: Antephase, Wolf].

Este movimiento surgió de una necesidad humana ancestral por medir y de avances tecnológicos recientes. Antes, recopilar datos era manual, propenso a errores y subjetivo [fuentes: Wolf]. Hoy, sensores miniaturizados, nube y apps automatizan todo, presentándolo en gráficos claros [fuente: Wolf].

Fitbit es un ejemplo: clips que sincronizan con smartphones para medir pasos, distancia, calorías, actividad, peso y grasa corporal. Registra ingesta alimentaria y premia metas con insignias. Apps similares rastrean sueño [fuentes: Fitbit, Wolf].

Más allá de la fitness, se miden concentración, humor, cafeína o ciclos menstruales.

El macroscopio

El macroscopio usa datos hiperlocales para patrones amplios, como clima de estaciones locales o tráfico vial. Es viable gracias a sensores accesibles [fuente: Antephase].

Ventajas y desventajas de la autocuantificación

¿Qué es el yo cuantificado? La revolución del automonitoreo personal con tecnología Michael Nagle lidera un grupo de yo cuantificado en Boston y monitorea meditación y sueño.

Las herramientas básicas facilitan registros precisos para autoayuda: dejar el café, dietas o correlaciones curiosas como películas y estados de ánimo. Ofrecen un espejo objetivo, libre de sesgos emocionales.

Sin embargo, la frialdad numérica puede desmotivar: la autoestima se ata a métricas implacables, generando frustración por un mal día.

Los diseñadores mejoran esto con empatía digital, como apps antitabaco que llaman y motivan. Estudios muestran que la voz computarizada reconforta [fuente: Wolf].

Para interacción humana, el Quantified Self Institute organiza meetups. Sitios como MedHelp y CureTogether permiten compartir proyectos.

Nota del autor: ¿Qué es el "yo cuantificado"?

Tal vez prefiera la incertidumbre que hace la vida grandiosa. Útil para metas concretas y temporales, pero ¿el futuro? Podría ser un paso hacia la mecanización humana. Prefiero mi búnker en el bosque antes que monitores como en La naranja mecánica.