Una de las principales ventajas de un cepillo de dientes eléctrico es que realiza la mayor parte del trabajo de limpieza por ti. Estudios científicos avalan que proporciona una higiene bucal superior a los cepillos manuales. ¿Qué secretos alberga en su interior?
La batería recargable suministra la energía necesaria para activar los movimientos del cepillo.
El motor es el corazón del mecanismo, impulsando todo el movimiento de limpieza.
El proceso inicia con el engranaje: el motor lo hace girar para generar el movimiento preciso que elimina la placa dental.
Este engranaje se conecta a una varilla en la parte superior del mango. Su rotación continua empuja y tira de la varilla, creando un movimiento de ida y vuelta.
Una serie de varillas y conectores transmite esta vibración al cabezal, haciendo que las cerdas oscilen rápidamente de lado a lado.
La batería alimenta la placa de circuito impreso (PCB), que distribuye la energía a los distintos componentes electrónicos.
En la PCB destacan los circuitos integrados o procesadores, que supervisan el funcionamiento general del dispositivo.
Estos procesadores controlan la carga de la batería y actualizan la pantalla con el nivel restante de energía.
Además, interactúan con otros elementos: al presionar el botón de encendido, un interruptor cierra el circuito en la PCB.
El procesador detecta la señal y ordena al motor iniciar su funcionamiento.
Este modelo avanzado se conecta a una pantalla externa que guía el cepillado, indicando zonas de la boca y tiempo restante.
La pantalla incluye una LCD, su propia PCB, interruptores y procesador dedicado.
Ambos dispositivos se comunican inalámbricamente vía ondas de radio, gracias a transceptores en sus respectivas PCBs.
Cuando la batería baja, coloca el cepillo en el cargador. La siguiente imagen explica el proceso de carga inductiva.
Dos bobinas metálicas (una en el cargador y otra en el cepillo) generan un campo magnético que induce corriente en la segunda. Para más sobre gadgets, visita nuestro Canal Gadgets.