Aún no está claro si los rastreadores de actividad física generan cambios duraderos y sostenibles en la salud. Sam finalmente se animó y compró un rastreador de actividad física, uno de esos dispositivos de muñeca que monitorean pasos diarios, ritmo cardíaco y patrones de sueño. Esperaba que le recordara moverse más, algo difícil con su trabajo sedentario de oficina. Pero superó sus expectativas: no solo empezó a caminar diariamente después del trabajo, sino que incorporó la bicicleta en algunos trayectos matutinos. Incluso esas idas a la impresora al final del pasillo se convirtieron en oportunidades para sumar pasos.
Los rastreadores de actividad física, parte de la tecnología wearable, incluyen pulseras, ropa inteligente y dispositivos que miden niveles de actividad. La mayoría se conecta vía Bluetooth a una app móvil que compila datos y ofrece objetivos personalizables.
Con tantas funciones, la pregunta clave es: ¿hace que las personas sean más saludables? Muchos lo creen así.
Según una encuesta de 2014 de PricewaterhouseCoopers, casi el 80% de los estadounidenses conoce al menos un wearable, pero solo uno de cada cinco lo posee y uno de cada diez lo usa diariamente. Aun así, la mayoría predice beneficios: más del 50% espera mayor esperanza de vida en una década, y casi la mitad, mejoras en rendimiento atlético y pérdida de peso [fuente:Comstock].
La evidencia lo respalda. Una revisión en el Journal of the American Medical Association analizó 26 estudios con más de 2.700 participantes y halló que los wearables, incluso podómetros básicos, aumentaron la actividad física en un 26,9%, reduciendo el índice de masa corporal y la presión arterial [fuente:Bravata].
Para usuarios data-driven, estos datos impulsan hábitos más saludables al revelar movimientos reales y calidad del sueño. Algunos cuentan calorías o envían recordatorios. Pero, ¿son más saludables quienes los usan?
Depende de cómo se interpreten los datos y la actitud. Cumplir metas por obligación puede generar estrés que anule beneficios. El debate continúa sobre cambios sostenibles, pero futuros dispositivos con análisis interpretativos podrían ser la clave [fuente:Siegel].