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Hologramas con sensación táctil: La innovación de la Universidad de Glasgow para interacciones virtuales realistas

Hologramas con sensación táctil: La innovación de la Universidad de Glasgow para interacciones virtuales realistas ¿Imaginas hologramas que se pueden tocar? Investigadores de la Universidad de Glasgow lo están haciendo realidad.

El programa de televisión Star Trek: The Next Generation popularizó la idea de la holocubierta: una proyección holográfica tridimensional inmersiva con la que se puede interactuar e incluso tocar.

En el siglo XXI, los hologramas ya se emplean en medicina, educación, arte, seguridad y defensa. Científicos como nosotros, del grupo de investigación en tecnologías de detección y electrónica flexible de la Universidad de Glasgow, desarrollamos hologramas de personas con "aerohápticos", que generan sensaciones táctiles mediante chorros de aire dirigidos a dedos, manos y muñecas.

En el futuro, esto podría permitir estrechar la mano de un avatar virtual de un colega remoto, o ser el primer paso hacia una holocubierta real.

Usamos componentes asequibles para combinar gráficos por computadora con chorros de aire precisos, superando limitaciones de la realidad virtual actual, que requiere auriculares y guantes para feedback háptico.

Esta tecnología ofrece tacto natural sin dispositivos portátiles, simulando interacciones reales entre personas.

Hologramas con sensación táctil: La innovación de la Universidad de Glasgow para interacciones virtuales realistas Presionar un botón genera una presión similar al tacto real.

Ilusión con vidrio y espejos

Nuestra técnica crea imágenes 3D ilusorias mediante vidrio y espejos, inspirada en Pepper's Ghost del siglo XIX, sin equipo adicional. El feedback háptico solo usa aire.

Espejos en forma de pirámide con un lado abierto permiten introducir las manos para interactuar con objetos flotantes generados en Unity Game Engine, usado en videojuegos 3D.

Debajo, un sensor rastrea movimientos de manos y dedos; una boquilla dirige chorros de aire controlados por un algoritmo que ajusta dirección y fuerza según los gestos del usuario.

Demostramos su potencial con una pelota de baloncesto virtual: se toca, rueda y rebota de forma convincente, modulando la textura y fuerza del rebote en la palma.

Modelar la física real requirió extensas pruebas para replicar sensaciones familiares con aire.

Un futuro prometedor

No aspiramos aún a la holocubierta de Star Trek, pero añadimos temperatura al aire para superficies calientes/frías y aromas para enriquecer la ilusión sensorial.

Aplicaciones incluyen videojuegos inmersivos sin accesorios, teleconferencias realistas, colaboración en diseño de circuitos, medicina (análisis táctil de tumores) y empoderamiento de pacientes.

Ravinder Dahiya es profesor de electrónica y nanoingeniería en la Universidad de Glasgow. Este artículo, originalmente publicado en The Conversation bajo licencia Creative Commons, se reproduce aquí.