Un empleado de Kaspersky Lab se implanta un microchip en la mano en 2015. Three Square Market, empresa de Wisconsin especializada en micromercados, ofrece a sus empleados la opción de implantarse un microchip RFID.
Los empleados de Three Square Market podrán convertirse en 'cyborgs' de forma voluntaria a partir del 1 de agosto de 2017.
El implante, un sencillo procedimiento quirúrgico entre el pulgar y el índice que dura segundos, permite acceder a puertas con cerradura electrónica, iniciar sesión en computadoras sin contraseña y realizar compras en los micromercados de la sala de descanso mediante quioscos de autoservicio.
La compañía colabora con Biohax International, firma sueca proveedora de esta tecnología. El chip RFID, del tamaño de un grano de arroz, almacena datos básicos como un identificador único. En el backend, se vincula con información adicional sobre accesos y cuentas.
Al acercar la mano al escáner, el chip se activa sin necesidad de batería, ya que cosecha energía electromagnética del lector para transmitir los datos necesarios.
Se estima que más de 50 empleados optarán por el implante, uniéndose a pioneros como el profesor Kevin Warwick, quien se implantó un chip similar en 1998, generando debates sobre privacidad y ética.
Three Square Market asegura que los chips no rastrearán movimientos ni actividades, y la implantación es estrictamente voluntaria. Este avance invita a reflexionar sobre las implicaciones éticas de la tecnología implantable por conveniencia.