El tenista profesional Kei Nishikori se limpia el sudor durante su partido en el Abierto de Australia de 2016. La mayoría de las personas ven el sudor como algo incómodo que prefieren ocultar, lo que ha impulsado una industria de antitranspirantes y desodorantes valorada en 18 mil millones de dólares. Sin embargo, los científicos valoran enormemente lo que secretan nuestras aproximadamente tres millones de glándulas sudoríparas, capaces de producir hasta 1,5 litros de fluido por hora durante ejercicio intenso en una cinta de correr.
Aunque el 99% del sudor es agua, el 1% restante contiene compuestos químicos que revelan información clave sobre el estado físico actual, como deshidratación o fatiga. Dado que las glándulas sudoríparas excretan sustancias de riñones, pulmones y otros órganos, el sudor ofrece datos valiosos sobre la salud general: un verdadero 'big data' personal.
Frente a la sangre o la orina, el sudor destaca por permitir un monitoreo continuo, sin necesidad de extracciones invasivas. El desafío es desarrollar un dispositivo wearable que capture muestras mínimas de sudor y mida múltiples biomarcadores simultáneamente, como un 'Fitbit' para el sudor.
Monitores portátiles de sudor
Investigadores de la Universidad de California, Berkeley (UC Berkeley), han dado un paso decisivo. En un estudio publicado en Nature, presentan un parche de plástico flexible con sensores electrónicos que detectan glucosa, lactato, sodio, potasio y temperatura corporal. Al contacto con el sudor, generan señales eléctricas amplificadas, filtradas y calibradas con la temperatura cutánea, transmitidas inalámbricamente a una app móvil.
Aquí un video de UC Berkeley que ilustra su funcionamiento:
"Los sensores wearables comerciales actuales solo rastrean actividad física y signos vitales como el ritmo cardíaco", explica el profesor Ali Javey, de Ingeniería Eléctrica en UC Berkeley e investigador principal, vía email. "No proporcionan datos moleculares de salud. El sudor humano es ideal: rico en información fisiológica y metabólica, accesible de forma no invasiva".
Los sensores logran precisión con fracciones mínimas de una gota de sudor. Compacto para pulseras o diademas, supera tecnologías previas que requerían equipos voluminosos.
Para atletas de resistencia, detecta caídas de sodio y potasio que alertan sobre deshidratación y calambres. La medición de glucosa indica niveles sanguíneos, optimizando el rendimiento.
Más allá del deporte
Como señala Javey, sus aplicaciones trascienden el fitness.
"Útil para estudios fisiológicos y clínicos: diagnóstico de intoxicación por metales pesados, alerta de depresión severa o detección temprana de infecciones", afirma.
Jason Heikenfeld, de la Universidad de Cincinnati, en un ensayo complementario en Nature, prevé monitoreo de cortisol para estrés, hormona clave en modo 'lucha o huida', y metabolitos de fármacos para ajustar dosis precisas.
Los investigadores han patentado la tecnología, con lanzamiento comercial previsto en años cercanos. Javey aspira a analizar cantidades mínimas de sudor para uso 24/7, convirtiendo el cuerpo en un 'laboratorio patológico portátil'.