Es curioso que los teclados de los teléfonos de tonos y las calculadoras presenten diseños exactamente invertidos, a pesar de compartir elementos numéricos idénticos. Aunque las razones exactas no están confirmadas, varias teorías históricas ofrecen explicaciones plausibles.
Una primera teoría se relaciona con los circuitos de tonos de los teléfonos y la necesidad de velocidades de marcación controladas. A finales de los años 50, cuando se diseñaron los teléfonos de tonos, los usuarios expertos en calculadoras —con 7, 8 y 9 en la fila superior— marcaban números a gran velocidad. Esta rapidez saturaba los sistemas de reconocimiento de tonos. Invirtiendo el diseño (1, 2, 3 arriba), se redujo la velocidad, mejorando la fiabilidad. Aunque carece de pruebas directas, es una explicación lógica respaldada por expertos en telecomunicaciones.
Otra teoría proviene de un estudio de Bell Labs en 1960, que evaluó múltiples diseños de teclados telefónicos. Tras probar arreglos como dos filas de cinco números o disposiciones circulares, se concluyó que la matriz 3x3 con 1, 2 y 3 en la parte superior era la más intuitiva y fácil de aprender para la mayoría de usuarios.
Una tercera hipótesis se inspira en el teléfono de disco giratorio, donde el 1 está arriba a la derecha y el 0 abajo. Para el nuevo teclado de tonos, colocar el 1 arriba a la izquierda facilitaba la lectura de izquierda a derecha, alineándose con la escritura occidental y resultando en la disposición actual, con el 0 en una fila inferior independiente.
Estas teorías explican el contraste entre teclados telefónicos y de calculadoras, sin que ninguna sea definitiva. Hoy, el diseño telefónico se adopta en cajeros automáticos y otros dispositivos por su ergonomía probada.
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