Tu dispositivo portátil podría estar compartiendo una gran cantidad de datos personales valiosos de forma gratuita. Chloe, una oficinista de veintitantos años y noctámbula empedernida, suele disfrutar del tiempo con amigos después del trabajo. Anoche, sin embargo, se acostó antes de lo habitual. Al despertar, tuvo tiempo para un paseo rápido antes del desayuno. Llegó a la oficina descansada, revitalizada por el ejercicio y una buena comida, lista para el día.
Su jefe ya lo sabía todo. Chloe y sus compañeros participan en un proyecto de investigación que rastrea su comportamiento —cuánto comen, duermen, hacen ejercicio, su postura y más— mediante tecnología portátil [fuente: Rackspace].
La minería de datos personales ya no es futurista. Con el auge de wearables que miden pasos diarios, patrones de sueño y más, nos convertimos en centros de datos ambulantes que comparten información gratis [fuente: Investopedia].
¿Deben las empresas compensar a los usuarios por estos datos? Es un dilema ético en la próxima frontera tecnológica. Chloe se unió voluntariamente al estudio 'Human Cloud at Work' de un mes, usando tres dispositivos para monitorear movimiento, actividad cerebral y postura. Pero, ¿qué pasa con los datos cotidianos de wearables comerciales? ¿Deberían pagarnos por ellos?
Por ahora, somos nosotros quienes pagamos. Al comprar un wearable, das consentimiento implícito para compartir datos, a menudo sin claridad. Muchos no cumplen normativas como la Ley de Protección de Privacidad en Línea de California de 2003 y carecen de políticas de privacidad sólidas [fuente: Legislatura del estado de California].
Los que sí tienen políticas suelen permitir almacenamiento y compartición con terceros. Un análisis de Symantec reveló que el 100% de los wearables hardware examinados eran totalmente rastreables; algunos ni siquiera cifraban datos sensibles como nombres, emails o contraseñas [fuente: Symantec].
Sin una rebelión consumerista, el intercambio de datos seguirá. ¿Llegaremos a exigir compensación? Es probable que sí, conforme nos desensitivicemos.