Un puntero láser dirigido a la cabina de un avión puede tener consecuencias graves. Puede sonar a leyenda urbana, pero es un hecho: el mismo puntero láser que usas en presentaciones o para jugar con tu gato podría poner en riesgo un vuelo. ¿Cómo es posible?
Según la Oficina Federal de Investigaciones de EE. UU. (FBI), el haz de un puntero láser de mano puede viajar más de una milla desde tierra hasta la cabina [fuente: FBI]. Los pilotos lo comparan con el destello de una cámara en un auto oscuro de noche [fuente: FBI].
Los punteros láser comunes, como los de astrónomos aficionados o profesores (alrededor de 5 milivatios), concentran la luz en un haz estrecho que se propaga con poca dispersión, a diferencia de una bombilla incandescente.
La Administración Federal de Aviación (FAA) indica que un láser verde estándar de 5 milivatios causa quemaduras en la retina a 15 metros y ceguera temporal a 350 metros. A 3 km, interfiere lo suficiente para abortar aterrizajes [fuente: Fienberg].
Hasta finales de 2013, no se registraban accidentes fatales por láseres, pero el riesgo es real [fuente: The Economist]. Los incidentes ocurren mayormente en despegues y aterrizajes, causando distracciones, ceguera temporal o quemaduras retinianas que requieren hospitalización [fuentes: Cortez, Hartmann, Koerner].
En EE. UU., apuntar un láser a un avión es delito grave, con penas de cárcel. Desde 2005, el FBI y la FAA rastrean estos ataques, ofreciendo hasta 10.000 dólares en recompensas [fuente: FBI].