¿La violencia en los medios nos insensibiliza a la violencia real? Imágenes de videojuegos violentos. Los medios de entretenimiento generan un impacto emocional profundo en nosotros. De lo contrario, no disfrutaríamos de ellos: veríamos todo con indiferencia. En cambio, lloramos con películas tristes, nos reímos con comedias y celebramos las explosiones de Bruce Willis. Estas representaciones invocan respuestas físicas reales.
Pero, ¿puede esta respuesta ser perjudicial? ¿La violencia en películas, series y videojuegos nos desensibiliza a la realidad? ¿Nos convierte en sociópatas?
La desensibilización es un fenómeno probado. Los terapeutas la utilizan para tratar fobias: exponen al paciente a estímulos temidos en un entorno controlado, reduciendo gradualmente la respuesta emocional hasta que desaparece o se minimiza.
Investigadores han realizado numerosos estudios sobre nuestra reacción a la violencia mediática, incluyendo meta-análisis que integran datos de múltiples investigaciones para identificar tendencias. Aunque algunos escépticos cuestionan fallos metodológicos o resultados no reportados, la evidencia acumulada es significativa.
Diseñar estudios perfectos es desafiante, ya que eliminar todas las variables externas (como apoyo social o estatus) resulta impráctico. Aun así, la correlación entre exposición a violencia en medios y desensibilización es consistente. A continuación, exploramos sus efectos a corto y largo plazo.
Efectos de la violencia en los medios
La guía parental es recomendada ante contenidos violentos. Normalmente, la violencia activa alerta y agresión: empatizamos con víctimas o vengadores, incrementando nuestro impulso agresivo. Quien ha aplaudido al héroe venciendo al villano conoce esta agresión vicaria.
Estudios examinan si esta sensación persiste tras la exposición. En uno, un grupo recibió señales agresivas sutiles y otro neutrales. Luego, ambos administraron descargas eléctricas a un 'participante' por errores. El grupo agresivo aplicó descargas más intensas, sugiriendo transferencia de agresión observada a comportamiento propio [fuente: Bargh, John A., et al.].
Otros estudios confirman: niños expuestos a violencia incorporan comportamientos agresivos en su juego. A largo plazo, reduce respuestas fisiológicas, similar a la terapia de fobias.
Esto no implica que te vuelvas violento por consumir estos medios. Expertos como el Dr. Craig A. Anderson (Universidad de Iowa) lo ven como un factor entre muchos, pero con impacto societal si afecta a unos pocos [fuente: Bushman y Anderson].
La Dra. Cheryl K. Olson reconoce efectos en agresión menor, pero no en violencia grave, criticando meta-análisis por variabilidad metodológica [fuente: Olson].
Ante esta incertidumbre, padres deben supervisar contenidos infantiles, agencias como la Motion Picture Association of America informar sobre calificaciones, y todos educarnos para autorregularnos.
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