Para muchos, Pokémon es el icónico universo japonés de criaturas que surgió en Game Boy, se expandió con series animadas y se convirtió en un fenómeno global. Algunas cartas coleccionables superan los 375.000 dólares. Aunque han pasado más de dos décadas, millones siguen apasionados por este mundo ficticio. La prueba: la reciente polémica por el cambio de nombre de Pikachu en juegos de Nintendo.
Desde su lanzamiento, los creadores japoneses asignaban a cada Pokémon tres nombres para el público chino: dos en mandarín (dialectos simplificado y tradicional) y uno en cantonés. Ahora, Nintendo elimina la versión cantonés en juegos para China continental, Hong Kong y Taiwán, unificando en un solo nombre mandarín. Pikachu, el emblema de la franquicia (transliterado como Pi-Ka-Qiu en mandarín), genera conflicto porque los caracteres chinos suenan diferente en cantonés: pasó de Bei-Kaa-Chyu a algo como Bei-Kaa-Jau.
Este cambio lingüístico despierta debates sobre identidad cultural y política, en el contexto tenso entre Hong Kong y China continental. El territorio autónomo sureño valora sus diferencias idiomáticas y culturales.
El anuncio coincidió con el 20 aniversario de Pokémon y nuevos juegos para Nintendo 3DS. Activistas hongkoneses protestaron en calles, crearon peticiones en Facebook con miles de firmas, marcharon al consulado japonés y exigieron revertir la decisión, argumentando que ignora décadas de tradición local.
Curiosamente, se desconoce si la petición se escribió en mandarín o cantonés.
Obtén más detalles en este video sobre la controversia.