Un sistema de megafonía (PA) básico consta de un micrófono, un amplificador y uno o más altavoces. Con estos tres componentes, existe el riesgo de retroalimentación acústica. Esta se produce cuando el sonido de los altavoces regresa al micrófono, se amplifica de nuevo y se reproduce otra vez, creando un bucle infinito.
Imagina, por ejemplo, que colocas el micrófono frente al altavoz. Al tocarlo, el sonido pasa por el amplificador, sale por el altavoz, entra de nuevo en el micrófono y el ciclo se repite a gran velocidad. Este bucle genera una frecuencia específica, que percibimos como un sonido aullador. La distancia entre el micrófono y los altavoces influye directamente en la frecuencia del aullido, ya que determina la rapidez del ciclo.
Puedes experimentar esto fácilmente en tu ordenador si tiene altavoces y micrófono. En Windows, accede al control de volumen (doble clic en el icono de altavoz en la bandeja del sistema) y habilita ambos al máximo volumen.
Asegúrate de que no estén silenciados (si no ves el control del micrófono, actívalo en Propiedades). Toca el micrófono para oírlo en los altavoces. Acerca el micrófono a los altavoces y sube el volumen hasta generar retroalimentación. Prueba variando la distancia y observa el cambio en el tono. ¡Evítalo de noche para no molestar a la familia o al perro!
Para configurar un sistema de sonido sin retroalimentación, sigue estas reglas prácticas: