Si has jugado en una mesa de billar a monedas en un bar, restaurante o sala de juegos, seguro te has preguntado: "¿Cómo diablos devuelve esta máquina la bola blanca?"
El interior de estas mesas cuenta con un sistema de rampas conectadas a los seis bolsillos. Cada rampa dirige las bolas que caen por las troneras hacia una cámara de recolección, donde las bolas numeradas se alinean en fila. Estas bolas permanecen seguras tras un panel de plexiglás hasta que insertas monedas para jugar.
La bola blanca (o cue ball), sin embargo, no se queda allí. Si cometes un rasguño y la metes en un bolsillo, debe regresar automáticamente al juego, mientras las bolas numeradas quedan bajo llave en el compartimento de almacenamiento.
Los fabricantes resolvieron esto con dos métodos principales para separar la bola blanca de las numeradas:
1. Bola blanca sobredimensionada: Mide aproximadamente 2 3/8 pulgadas (6 cm) de diámetro, un octavo de pulgada (2 mm) más grande que las bolas estándar de 2 1/4 pulgadas (5,7 cm). Esta diferencia permite que pase por un mecanismo de medición: las bolas numeradas más pequeñas van al almacenamiento, mientras la blanca se desvía por un conducto separado y cae por una abertura lateral de la mesa.
2. Bola blanca magnética: Incorpora un imán en su núcleo. Un detector magnético la identifica al pasar por los bolsillos, activando un deflector que la envía de vuelta por la abertura lateral, separándola de las bolas numeradas.
Ambos sistemas son compatibles en la mayoría de mesas modernas, aunque tienen inconvenientes. La bola más grande puede alterar el juego de jugadores avanzados acostumbrados al tamaño estándar. La magnética podría afectar el giro y es más propensa a dañarse al caer sobre superficies duras.
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